La Plata, una exportadora ejemplar

miércoles, 25 de julio de 2012

Por Santiago Sautel *

La ciudad de La Plata ha aumentado sus niveles de exportaciones en los últimos diez años de manera exponencial. Lo que hasta hace un tiempo se fabricaba con elementos importados de China o India, hoy se hace, entera o parcialmente, con materia prima nacional.

Actualmente, la producción platense compite en los principales mercados europeos, asiáticos y latinoamericanos. Como prueba de ello, quisimos recorrer las historias de cuatro empresarios locales que supieron comprender de modo ejemplar la potencialidad de apostar a la producción nacional, con un ojo puesto en el resto del globo.

Ana Paula es la fundadora de un estudio de diseño y desarrollo de sitios web que nació, se crió y se mantiene aquí, en La Plata, con tan solo doce personas. Desde allí salen aplicaciones web para móviles, Facebook, televisión, etcétera. Se exporta material de la mejor calidad y surgido de las mentes platenses para grandes marcas como Pampers, Visa o Toyota, por citar algunos casos.

Habitualmente se contactan directamente con las agencias de publicidad de cada una de las marcas, que actúan como intermediarias. Al mismo tiempo, esa función valoriza mucho la calidad de los estudiantes y egresados de las universidades de la ciudad de La Plata: “La gente que sale de las facultades informáticas argentinas -asegura- son muy requeridas en todo el mundo”. Lo que comenzó con algunas dificultades, hoy se ve facilitado por la realidad de progreso económico que viene experimentando el país desde el año 2003.

“Estamos muy competitivos económicamente con Brasil, incluso pasó a ser un buen país para poder exportar”, confiesa Ana Paula. Los doce integrantes de la empresa hablan un fluido inglés, para comunicarse con sus clientes, aunque esto sea sólo para las entrevistas preliminares. “Actualmente exportamos a Rumania, que nos resulta tan extraño que tiene directamente otro sistema de caracteres, y aún así no hay problemas”. Sus objetivos son fundamentalmente la seriedad, la calidad del trabajo y un profundo respeto por los plazos de entrega: “Si decimos que es para hoy, es para hoy, no para mañana”. Al día de la fecha, exportan casi la totalidad de su producción, que se entrega vía mail, sin intermediarios.

Otro caso ejemplar es el de Juan Carlos, quien se desempeña como la cara visible de un emprendimiento abocado a la exportación de abejas reinas. Sus principales clientes se encuentran en medio oriente, la Unión Europea y el norte de África. En aquellos países las abejas reinas de Juan Carlos son muy importantes, dado que los profundos procesos de agroquímicos que se han aplicado sobre los cultivos han generado que casi no exista el proceso de polinización natural y por eso sus abejas son de vital relevancia. El resto de sus clientes busca simplemente obtener miel. Este proyecto que hoy se encuentra emplazado en varios puntos del sector rural platense comenzó con apenas cinco colmenas. Con respecto a las peculiaridades de la exportación, Juan Carlos sostiene que “el margen de maniobra que tenemos es muy acotado porque tienen que llegar vivas. Pueden estar encerradas, como máximo, cinco días”.

De hecho, hace apenas unos días, partió un pedido de 60 mil euros a Francia. Todo se lleva siempre, en primer lugar, a Frankfurt y desde allí se distribuye a toda Europa: “Algo que todavía no hemos desarrollado eficientemente los argentinos es un servicio de envío seguro y confiable”. Su única queja es con respecto a la imagen que los exportadores de productos del agro argentino tienen en el resto de los países. Es un concepto existente desde el 2001, “cuando ocultamos la aftosa debajo de la alfombra”, dijo: “Debemos estar muy atentos para levantar nuestra imagen”, asegura. Esto le ha costado varias negociaciones, especialmente en Alemania y Bélgica. Pero lo más importante de su idea fuerza es que, teniendo abejas, no fabrican miel, sino que su valor agregado se encuentra en la genética de las abejas reinas: “En eso somos únicos”, afirma orgulloso.

Otro ejemplo es el de Luciano, quien exporta evaporadores y tanques de aluminio. Todo comenzó hace varios años, cuando trabajaba en una planta industrial, y observaba todos los días cómo se calcinaba el coque con oxígeno. En aquel entonces, para dicha actividad se utilizaban unos evaporadores importados desde República Checa: “Se nos ocurrió que nosotros también podríamos hacerlos. El procedimiento es bastante complejo y se necesita mucho tiempo de preparación, pero luego los resultados son altamente satisfactorios”, aseguró el emprendedor.

Para su trabajo, Luciano suele realizar acuerdos con la Universidad Nacional (especialmente con el departamento de Metalurgia de la Facultad de Ingeniería): “Los profesionales que encontramos allí están altamente capacitados y son muy confiables”, asegura.

Luego de algunos años en la actividad, su empresa ya está exportando evaporadores y tanques criogénicos, siendo éstos últimos toda una novedad en la industria. Contrariando voces opositoras al gobierno nacional, Luciano está convencido que el país no impone demasiadas trabas a la exportación: “Exportar es tan sencillo como fabricar -sostiene-. La primera venta se hizo en Chile. Por supuesto que exportar tiene sus trabas y sus problemas, pero uno está para resolverlos, ¿sino para qué?”.

Los mercados asiáticos son los que más compiten contra su mercadería, dados los bajos costos de su producción. “No tenemos competencia en toda Sudamérica, salvo en Brasil. Se necesita gente muy capacitada en el tema, porque requiere una inversión inicial importante y el manejo del aluminio es complejo”, indicó. El próximo objetivo de la empresa es involucrarse en los procesos de fabricación de botellas de plástico de la industria de las gaseosas, que utilizan el sistema de goteo de nitrógeno. Un paso importantísimo para la ciudad, a la sombra de los cambios grandilocuentes.

Por último, otro caso que vale la pena citar es el de Marcos, de Chinchillas Rioplatenses. Su empresa nació en el año 2000 como respuesta a la necesidad de llevar a cabo un emprendimiento alternativo. Hoy se dedica a la cría, reproducción, faena y exportación de pieles. El valor agregado de su empresa está, sin embargo, en el mejoramiento genético y la obtención de reproductores de excelente pedigrí. Con su sede en La Plata, actualmente tiene más de cien criaderos en todo el país. Utilizan software de controles, seguimientos de la evolución con inspecciones periódicas, guarderías, hacen asistencia online y exportan pieles y prendas confeccionadas por ellos a más de cuatro países de Europa: “El proyecto está al alcance de todos porque acepta cualquier escala de inversión y tiene una gran rentabilidad comparada con otros proyectos de naturaleza productiva”, subrayó Marcos.

No es fácil ser exportador. El exportador promedio tiene una mente abierta, capaz de innovar. Este tipo de emprendedores está constantemente observando todos los mercados, teniendo que saber qué pasa con sus industrias en cualquier lugar del mundo. Requiere de dedicación, creatividad y sacrificio. Tres virtudes que, sin lugar a dudas, abundan en la ciudad de La Plata y se ven impulsadas por la variada formación y capacidad de sus habitantes.

* Santiago Sautel es presidente de la Cámara de Empresas Exportadoras Argentinas en la ciudad de La Plata. El presente artículo fue publicado en la revista Valor Agregado (www.valoragregadoargentina.com), medio de comunicación oficial de la CEEA que conduce Miguel Saredi.

0 comentarios: