Es hora de cambiar

viernes, 13 de julio de 2012

Por Mario Cafiero *

La crisis de la provincia de Buenos Aires ha puesto al descubierto lo que veníamos denunciando desde hace tiempo: la inviabilidad financiera de la administración de la principal provincia argentina, evidenciada por un déficit y endeudamiento que ha crecido vertiginosamente. La responsabilidad de esta situación le cabe tanto al gobierno provincial como al nacional. Pero es el gobernador Scioli quien debe proponer y adoptar medidas que encaminen la solución de esta grave crisis.

No hay mas lugar para las soluciones coyunturales, ni para parches financieros que estiren una agonía. Tampoco sirven más las conductas obsecuentes, ni los alineamientos incondicionales. Es la hora de defender los intereses de 13 millones de bonaerenses que son rehenes de una disputa política, pero también víctimas de un saqueo económico. En realidad ha llegProyecto Sur Ciudad de La Plata, espacio Político, Social y Cultural.ado la hora de defender a los 40 millones de provincianos que habitamos las 24 provincias argentinas. Porque el problema de la falta de recursos por la coparticipación de impuestos no es un problema entre las provincias, es fundamentalmente un problema entre todas las Provincias y la Nación. Esta relación ha ido distorsionándose en los últimos 30 años.

Por un lado la Nación ha transferido la casi totalidad de sus funciones a las Provincias (salud, educación, etc) y al mismo tiempo le ha ido retrayendo recursos de la coparticipación de impuestos, mediante Pactos Fiscales, creación de impuestos no coparticipables, etc. Antes se coparticipaban los impuestos repartiendo un 50% para la Nacion y un 50% para las Provincias; ahora es 73% y 27% respectivamente .

Por eso la crisis no es solo de Buenos Aires, también enfrentan graves problemas Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y otras provincias. O sea que, en este supuesto modelo de “crecimiento e inclusión”, las provincias que son las que prestan los servicios básicos para la vida en comunidad (salud, educación, seguridad, justicia, asistencia social, etc) no tienen “incluido” el financiamiento adecuado. Este modelo –centralizado- de recaudación nacional y –descentralizado- en prestaciones provinciales deficientes, ha sido muy útil para el gobierno nacional. Desde el punto de vista financiero porque con los recursos sustraídos a las provincias se ha pagado parte de la deuda nacional y desde el punto de vista político porque le ha permitido disciplinar a los gobernadores. Pero todo tiene un final y estamos en el final de ciclo. Prueba de ello es la recesión económica en ciernes, los problemas fiscales nacionales (a pesar de haber echado mano además de las cajas de las provincias, también al Banco Central , al ANSES y a las obras sociales gremiales) y una altísima presión fiscal que asfixia al aparato productivo. Ante todo ello lo peor que podemos hacer es actuar prociclicamente, como por ejemplo no pagar los aguinaldos. Ni mucho menos quitarle al Banco Provincia parte de sus activos financieros, como los bonos BOGAR. Este manotazo pondría en grave riesgo patrimonial a la entidad. Una entidad que todavía no se ha repuesto de la crisis del 2001, a punto tal que todavía contabiliza en su balance a los bonos BOGAR a un precio muy superior al real de mercado, porque de lo contrario no tendría patrimonio neto.

Por eso no hay espacio para parches, hay que ir por las soluciones de fondo, como:

a) Denunciar ante la Corte Suprema los Pactos Fiscales por incumplimiento del piso mínimo de coparticipación e incumplimiento de la Constitución Nacional

b) Hasta tanto se dirima esta cuestión: suspender el pago de intereses y capital de la deuda financiera provincial y mantener intacto el pago de salarios y prestaciones

c) Potenciar al Banco Provincia para mantener el nivel de actividad económica, aplicando si es necesario la independencia que le brinda el Pacto de San José de Flores.

* Mario Cafiero - Integrante de Proyecto Sur - Excandidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires

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