A 160 años del nacimiento de Hipólito Yrigoyen

jueves, 12 de julio de 2012

Por César Arrondo *

En el año 1.852, Marcelina Alem (hija de Antonio Alem), dará a luz un hijo varón, Hipólito Yrigoyen. Su padre fue un vasco de Iparralde (Martín Yrigoyen Bordagaray), de profesión trabajador rural.

Al niño lo bautizarán en la iglesia Nuestra Señora de la Piedad, con el nombre de: "Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús. En el año 1.862, los padres envían a Roque e Hipólito al Colegio San José, de los padres bayoneses (vascos). Cuentan las crónicas, que Hipólito es un niño muy uranio y retraído, no juegan con los otros niños. Al año siguiente Hipólito ingresa al colegio "América del Sur". Leandro allí es profesor de filosofía. Hipólito finaliza en ese establecimiento sus estudios secundarios. Más adelante estudiará la carrera de abogacía.

Hipólito anda siempre solo con libros bajo el brazo, no tiene amigos, no callejea, no se ríe. Será en el año 1.865, cuando tiene lugar la guerra con el Paraguay. En este sentido, Leandro Alem va a pelear e Hipólito comienza a trabajar en un comercio como dependiente. Hacia el año 1.870, Domingo Faustino Sarmiento, nombra a Hipólito Yrigoyen escribiente de la Contaduría General de Importación. Dos años más tarde, por influencia de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen con 20 años de edad, es nombrado Comisario de Policía en Balvanera. Su forma de actuar es austera. En el año 1.880, Hipólito Yrigoyen es nombrado profesor en la Escuela Normal, donde imparte las materias de filosofía y educación cívica.

Será con la obtención de un préstamo del Banco Provincia, que Hipólito Yrigoyen compra dos campos: Santa María y Santa Isabel, en la ciudad de 9 de julio. En el año 1.888 compra la estancia "El Trébol" en Las Flores. En este sentido, entre los 1.880 y 1.890 se produce lo que la historia reconoce como "El Retiro de Hipólito Yrigoyen". En ese tiempo, y a partir de una diversidad de las lecturas y autores, Yrigoyen tomará contacto con el Krausismo.

Como un merecido homenaje al líder del radicalismo, recordaremos su participación en las revoluciones radicales, cuyo fin era cambiar el rumbo político viciado de fraude, como así también, poner fin a la exclusión de la participación política de las mayorías. Entre las revoluciones podemos destacar la que tuvo lugar el día 26 de julio de 1.890, “La Revolución del Parque”. Nuevas revoluciones se producen en el país para poner fin al régimen fraudulento, como por ejemplo, la que tuvo lugar en el año 1.893, en la Provincia de Buenos Aires. Hipólito Yrigoyen redactará el plan revolucionario, con el fin de desarrollar el levantamiento en unos 90 partidos en la Provincia de Buenos Aires.

Destacaremos algunas acciones revolucionarias: 1) envía a los jóvenes a Temperley para tomarla comisaría y la estación, de allí presiona a Buenos Aires. 2) Yrigoyen parte de la estancia "El Trigo" en Las Flores, en tren viaja a Azul, luego a Olavarría, y de allí a Temperley, donde la gente se agolpa en la estación del ferrocarril y se suma al levantamiento. En este sentido, hay unos 8.000 hombres que adhieren a la revolución voluntariamente, todo el movimiento se realiza sin disparar un solo tiro. Hipólito Yrigoyen presiona a las autoridades de la ciudad de La Plata y forma gobierno en Lomas de Zamora, el 6/8/1.893. Hay unos 10.000 voluntarios en Temperley esperando entrar en acción.

La ciudad de La Plata se prepara para recibir a Hipólito Yrigoyen, que ingresa a la ciudad con el Ejército, al mando de Martín Yrigoyen. En Buenos Aires los jefes del ejército exigen la renuncia del Ministro Nacional Aristóbulo del Valle y Pellegrini ordena la intervención de la Provincia de Buenos Aires. Del Valle quiere garantizar elecciones libres, y lo hacen renunciar al cargo. Ante la situación planteada, Hipólito Yrigoyen no quiere derramamiento de sangre y se retira.

Finalizado el levantamiento, Yrigoyen vende su estancia "El Trigo", para pagar los gastos de la revolución y socorrer a los desprotegidos. En el año 1.905, tiene lugar la última Revolución Radical. Hipólito Yrigoyen será nuevamente su estratega, en el convencimiento que se debe fraguar un nuevo país, que garantice los derechos políticos para todos los ciudadanos, como le gustaba afirmar convencido de su lucha a Don Hipólito Yrigoyen: UN HOMBRE, UN VOTO.

* Prof. César Arrondo - Director de la Cátedra Libre Hipólito Yrigoyen (UNLP)

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