Goobar: CNN presentó como "benévolo" el golpe de Honduras

jueves 6 de agosto de 2009

Con la coordinación del Secretario General del PJ platense Santiago Martorelli, el historiador Alberto Lapolla y el periodista Walter Goobar, editor internacional de Miradas al Sur, brindaron una charla sobre la situación política que atraviesa Honduras, luego del golpe de estado que derrocara al presidente constitucional Manuel Zelaya.

El encuentro se llevó a cabo el martes pasado, en el Centro de Estudios Evita, de calle 57 entre 10 y 11, en el marco de las actividades que se realizan regularmente en el lugar, y contó con la presencia de dos especialistas en el tema, así como también de una gran cantidad de asistentes que luego participaron del debate.

Martorelli luego de presentar a los panelistas centró el eje de la charla en demostrar la importancia que tiene para toda América Latina el golpe militar en Honduras y resaltar el error de considerarlo un hecho aislado y sin repercusión en el resto de los países del continente.

Lapolla comenzó explicando que la transformación que se lleva a cabo actualmente en América Latina es un cambio político y cultural profundo que sólo tiene comparación con el realizado durante el movimiento independentista de 1800. El historiador afirmó que se está viviendo un nuevo tiempo americano, y que los cambios realizados en los últimos años deben entenderse como un proceso único en todo el continente.

Luego de un recorrido por la historia latinoamericana, Lapolla pudo dejar en claro esta idea de “proceso compartido” por el continente al recordar golpes de estado, democracias reguladas por dictaduras, y políticas económicas que se llevaron a cabo en todos los países aproximadamente al mismo tiempo. Resaltó que, gracias a los nuevos gobiernos latinoamericanos, en la actualidad se conformaron fuertes redes político económicas que fortalecieron a la región y debilitaron el control que Estados Unidos tenía sobre estos países.

El historiador sostuvo que el golpe de estado en Honduras es sólo parte del reposicionamiento que el país del norte lleva a cabo para retomar su poderío sobre la región. Agregó que Estados Unidos ya hizo dos intentos previos, al alentar una guerra entre Colombia, Venezuela y Ecuador, así como el conflicto interno en Bolivia. Resaltó que Estados Unidos mantiene en sus embajadas a funcionarios golpistas.

Con respecto a Honduras, el panelista afirmó que el presidente Zelaya tomó algunas medidas que molestaron a Estados Unidos y a la oligarquía hondureña, como por ejemplo, llamó a una consulta popular para reformar la constitución, estableció un salario mínimo, además de incorporarse al tratado de comercio que impulsa el presidente Chávez.

Por su parte, Walter Goobar puso a disposición de los presentes su experiencia como periodista en temas internacionales, entre otras cosas, recordando el golpe de estado en Haití en tiempos de la presidencia Clinton. A manera de ejemplo, señaló algunas similitudes entre ese golpe y el llevado a cabo en Honduras: la metodología de secuestro de ambos presidentes y la curiosidad de que el jefe que llevó a cabo el operativo en Haití actualmente es responsable de una base estadounidense en Honduras.
Coincidió con Lapolla respecto a no considerar a Honduras como un fenómeno aislado y agregó que este golpe de estado tiene una nueva modalidad ya que “al no tener la fachada de un dictador militar, le ha dado un viso de cierta legitimidad.” Recordó además que en un principio se lo presentó como “un golpe benévolo” en medios como la CNN, argumentando entre otras cosas, que se había realizado porque Zelaya no tenía un alto nivel de popularidad.

Luego afirmó que el golpe a Honduras además tiene importancia desde lo simbólico, “ya que fue en Tegucigalpa, la capital hondureña, donde se decidió hace menos de un mes el levantamiento de las sanciones de la OEA contra Cuba, cosa que tampoco es azarosa.”

Goobar destacó el papel que tuvo la presidenta Cristina Kirchner desde el principio, apoyando al depuesto presidente hondureño e instalando el tema en el debate de la sociedad argentina. El periodista resaltó la importancia de ese debate, ya que, según dijo “los argentinos hemos tenido siempre muy poca cultura internacional, porque hemos sido particularmente ‘ombliguistas’, hemos estado siempre mirando lo que nos pasa a nosotros, sin tener la claridad de que lo que les pasa a otros después nos termina pasando a nosotros.”